Mariana se sienta en el borde de la piscina, metiendo sus pies en el agua fresca mientras James nada en la piscina, su cuerpo relajado.
—¿Qué vas a hacer con la editorial cuando recibas la herencia? —pregunta Mariana, su voz curiosa.
James se acerca al borde de la piscina, apoyando su mentón en sus manos.
—Venderla —dice, su voz firme.
Mariana se sorprende.
—¿Cómo? No piensas mantenerla en la familia —dice—. ¿No quieres dirigirla?
James sacude la cabeza.
—No, nunca he pensado en eso —dice—. Sie