Nikolai se recuesta en su sillón favorito, con Ángela sentada cómodamente en sus piernas. La lámpara de la mesa lateral proyecta un cálido resplandor sobre la escena, iluminando la deliciosa lasaña que Ángela ha preparado especialmente para la ocasión.
Ángela toma un bocado de lasaña y se lo ofrece a Nikolai, quien lo acepta con una sonrisa. Mientras comen, sus ojos se encuentran, llenos de afecto y conexión.
— ¿Cómo está tu día? —pregunta Ángela, con una voz suave y cariñosa.
Nikolai se encoge