Nikolai está sentado en su oficina, con la vista fija en la ciudad a través de la ventana mientras habla por teléfono con Ángela. Su expresión es de preocupación.
— ¿Qué pasa, Ángela? Tu voz suena tensa —pregunta Nikolai.
— Es la señora que contratamos para organizar la boda —responde Ángela, su voz audiblemente frustrada a través del altavoz del auto—. No puedo creer lo que me hizo. Quiso sabotear todas mis ideas, absolutamente todas. No pude ponerme de acuerdo con ella.
Nikolai se inclina hac