Nikolai se sienta detrás de su escritorio, observando a Ángela mientras ella entra en su oficina. La luz tenue de la lámpara del escritorio ilumina su rostro, destacando su sonrisa.
—Por favor, siéntate —dice Nikolai, señalando hacia la silla frente a su escritorio.
Ángela se sienta y mira alrededor de la oficina, fascinada por la cantidad de libros que la rodean. Su mirada se detiene en un estante en particular, repleto de novelas de fantasía y ficción.
—Eres un amante de la lectura, ¿verdad?