Mariana se sentó en las piernas de James en el balcón de su apartamento, disfrutando del paisaje urbano. James la abrazó por la cintura, su mirada intensa.
— Necesito que te acerques a Ángela —dijo James, su voz baja y seria.
Mariana se tensó, su expresión desconfiada.
— ¿Por qué? —preguntó Mariana, su voz llena de reticencia.
— Tienes que hacerlo —insistió James—. Ella está con Nikolai, y sabes muy bien lo que eso significa.
Mariana frunció el ceño, su mirada desagradable.
— No quiero hacer es