Los todoterrenos rugieron al salir de la manada, dejando atrás rastros de polvo. Crono iba conduciendo al volante con la preocupación grabada en su rostro. Temía que su fiera, encontrará la manera de salir de la habitación y cometiera una locura.
Mientras tanto, Isis y Siena, conscientes de que la discreción era su mejor aliada, planearon que Isis ingresara sin alertar a los vigilantes del portón principal. Siena, con un vestido corto, caminó sensualmente hacia los cuatro guerreros que custodia