Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl silencio tenía un costo que no se pagaba en monedas ni billetes. Se abonaba con fragmentos de alma, con la erosión lenta de la confianza, con el peso acumulado de verdades enterradas que, tarde o temprano, excavaban su propio camino hacia la superficie.
Ximena Salazar lo comprendió cuando el notario Guerrero deslizó la carpeta manila sobre la mesa de caoba del despacho Sterling & Asociados. El roce del papel contra la madera pulida sonó como un







