Mundo ficciónIniciar sesiónEl reloj de pared marcaba las siete de la mañana cuando el sonido del monitor de presión arterial despertó a Victoria. El pitido constante se había convertido en la banda sonora de su vida durante la última semana, un recordatorio implacable de que su cuerpo se rebelaba contra ella. Se incorporó lentamente en la cama, sintiendo el peso de la inactividad en cada músculo entumecido.
—Buenos días —saludó Patricia H







