Mundo ficciónIniciar sesiónEl aire de la casa segura se había espesado con el peso de las decisiones inminentes. Victoria observaba los rostros que la rodeaban en el salón improvisado, cada uno marcado por las cicatrices recientes de una guerra que apenas comenzaba a comprender. La luz matutina se filtraba por las ventanas blindadas, creando patrones geométricos sobre el suelo de concreto pulido.
Roberto permanecía reclinado en el sofá, su respiración aún laboriosa pero sus ojos brillando con una determinación que desafiaba la fragilidad de su cuerpo. A su lado, Carolina mantenía una mano protectora sobre su hombro, mientras que Diana y Valeria estudiaban los planos arquitectónicos de la mansión extendidos sobre la mesa central.
—Quiero hablar con él —declaró Roberto, rompiendo el silencio que se había instalado como una lámina de hielo—. Con Ricardo.
Victoria levant&







