Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl silencio de la enfermería se extendía como una lámina de hielo sobre la superficie del agua estancada. Victoria permanecía inmóvil junto a la mesa metálica, observando el arma que descansaba bajo la luz parpadeante del fluorescente. El metal negro absorbía la claridad artificial, convirtiéndose en una mancha oscura que parecía pulsar con vida propia.
Sus dedos temblaron al acercarse al objeto. El contacto fue frío, definitivo. El peso del arma en su palma izquierda le resultó extrañamente familiar, como si hubiera estado esperando ese momento durante años. La empuñadura encajaba perfectamente en su mano, y por un instante terrible, se preguntó si esa naturalidad era una señal de lo que estaba destinada a convertirse.
Si mato, me convierto en lo que todos dicen que soy. La frase se repetía en su mente como un mantra perverso. Durante meses habí







