Mundo ficciónIniciar sesiónLa luz fluorescente del pasillo se reflejaba en el suelo de linóleo mientras Victoria era escoltada por dos oficiales hacia la sala de procesamiento. El sonido de sus pasos resonaba contra las paredes de concreto pintadas de un verde institucional que parecía diseñado para quebrar el espíritu humano. Sus manos esposadas temblaban ligeramente, no por frío, sino por la humillación que se avecinaba.
La oficial Ramírez, una mujer de mediana edad con el rostro curtido por años de lidiar con criminales, le quitó las esposas con movimientos mecánicos.
—Ponte contra la pared. Manos arriba.
Victoria obedeció, sintiendo cómo el concreto frío se adhería a sus palmas. El flash de la cámara la cegó momentáneamente mientras capturaban su imagen desde el frente y de perfil. *Inmate 4789*, pensó con amargura. Ya no era Victoria Santibá&ntild







