Mundo ficciónIniciar sesiónLa luz artificial de la sala de terapia creaba una atmósfera falsamente acogedora. Victoria observó cómo la doctora Miranda López ajustaba sus lentes mientras revisaba un expediente que parecía demasiado detallado para ser resultado de una sola llamada telefónica. Gabriel, instalado cómodamente en su silla de ruedas junto al sillón de cuero beige, sonreía con esa expresión serena que Victoria había aprendido a temer.







