Mundo ficciónIniciar sesiónEl dolor de cabeza que había acompañado a Victoria desde la explosión se intensificó cuando una figura familiar se materializó en el umbral de su habitación. Por un momento, creyó que las secuelas del trauma cerebral le estaban jugando una broma cruel. Parpadeó con fuerza, cerró los ojos durante varios segundos y los abrió lentamente.
La mujer seguía ahí.
Cabello castaño con mechones plateados, pómulos altos que Victoria había heredado, ojos verdes idénticos a los suyos. Vestía un traje sastre azul marino que le quedaba impecable, como si hubiera salido de una reunión de negocios en lugar de una tumba.
—No puedes ser real —susurró Victoria, su voz apenas audible—. Te vi morir.
—Me viste enferma —respondió la mujer con una voz que Victoria había escuchado en sus pesadillas durante d







