Mundo ficciónIniciar sesiónEl suelo tembló bajo los pies de Victoria cuando la tercera explosión resonó desde el centro de la ciudad. Las ventanas del hospital vibraron con una frecuencia que hizo que los dientes le dolieran, y el olor acre del humo comenzó a filtrarse por las rendijas de las puertas cerradas.
—¡Evacuación general! —gritó una voz por el sistema de altavoces—. Todos los pacientes y personal médico deben abandonar el edificio inmediatamente.
La enfermera que empujaba la silla de ruedas de Victoria aceleró el paso, esquivando a otros pacientes que caminaban apresuradamente por los pasillos. El caos era absoluto: camillas siendo empujadas a toda velocidad, familiares gritando nombres de seres queridos, doctores corriendo con expedientes bajo el brazo.
—¿Qué está pasando? —preguntó Victoria, girando la cabeza para buscar a Alejandro entre la multitud.







