Mundo ficciónIniciar sesiónLos treinta segundos que Lorenzo le había dado a Victoria para decidir entre el bebé o el dinero se estiraban como goma elástica que sabía que eventualmente se rompería y dejaría cicatriz permanente en su alma, mientras Isabela gritaba en la camilla oxidada con dolor que convertía sus gritos en banda sonora de pesadilla que ninguna de ellas merecía vivir.







