Mundo ficciónIniciar sesiónLa Sala 4 del Tribunal de Distrito Federal había alcanzado una temperatura insoportable para las once de la mañana. Victoria sentía cómo el aire acondicionado luchaba inútilmente contra el calor corporal de doscientas personas apiñadas en un espacio diseñado para la mitad. El aroma a perfumes caros mezclado con sudor nervioso creaba una atmósfera densa, casi tangible, que se adhería a la piel como película plástica.
El juez Domínguez había regresado de su receso de deliberación con el







