Mundo ficciónIniciar sesiónLa sala del Juzgado Tercero de Distrito olía a madera vieja y justicia podrida, y el juez Héctor Maldonado ya tenía su veredicto comprado antes de que Victoria entrara.
Las esposas mordían las muñecas de Victoria con un peso que iba más allá del metal frío. El uniforme naranja de presidiaria colgab







