Mundo ficciónIniciar sesiónDespués de dejar a Amaya dormida por los sedantes, Ilán activó su nueva silla eléctrica y nos dirigimos hacia la salida del hospital, donde Armando nos esperaba en compañía de varios nuevos guardias de seguridad. Noté la preocupación asomando brevemente en el rostro de Ilán. A pesar de su amor y confianza en mí, a veces los celos lo asaltaban al ver cómo los periodistas se volvían locos por tomar fotos de su b







