52. LA PRESIÓN DE ELEONORA

 Después de terminar de hablar con Amelie, me dirigí hacia el despacho, pero me entretuve mirando el jardín, por la ventana podía ver a mi esposo. Se había encerrado en el despacho. Lo miré como revisaba todo lo relacionado con su empresa y dio órdenes a los trabajadores que lo representaban, en especial a su secretaria. Luego suspiró mientras volvía a leer el informe del resultado del análisis de los medicamentos.&nbs

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