Mundo de ficçãoIniciar sessãoMientras tanto, en el hospital general, el doctor Herrera estaba sentado al lado de Amaya, quien lo escuchaba atentamente. Él le hablaba de la visita de Ivory e Ilán y comentaba que no había visto ningún cambio en mí; seguía tartamudeando como siempre.
—¿Estás seguro? Te digo que me habló sin tartamudear —dijo Amaya, llevándose una mano a la cabeza—. ¿Tenías que cortarme de verdad






