Mundo ficciónIniciar sesiónIlán y yo miramos el folleto de la clínica y nos miramos entre sí, incrédulos y esperanzados a la vez. Rápidamente estuvimos de acuerdo y nos dirigimos al auto. En el trayecto, el silencio era un cómplice que alimentaba nuestras esperanzas. La posibilidad de un error en el diagnóstico inicial, la oportunidad de una vida sin el lastre de la Abasia, era algo que ni Ilán ni yo habíamos osado considerar hasta ese momento.







