Mundo ficciónIniciar sesiónLa atmósfera en la prisión se había transformado. Lo que generalmente era un día de rutina y melancolía se había convertido en una celebración de la feminidad y la autoexpresión, gracias a mis hábiles manos. Con cada ajuste y adorno, no solo cambiaba la tela, sino que tejía un poco de esperanza en los corazones de mis compañeras reclusas.
Una a una, las mujeres se acercaban, tímidas al principio, pero con






