Mundo ficciónIniciar sesiónIVORY:
Mientras tanto, Stefanos intentaba ayudar a Amelie a bajarse de la otra moto, mientras se disculpaba, porque a ella no le gustaba correr. Estaba muy mareada y parecía un pingüino en una pista de baile por la forma en que daba traspiés, sujeta por su novio.
—La próxima vez —dijo Amelie, tambaleándose todavía—, mejor tomamos los autos. O una tortuga. O no sé qué vas a hacer, Stefanos, pero yo no vuelvo a montar en esa cosa detrás de ti, y mucho menos voy a seguir a est






