202. CONTINUACIÓN
IVORY:
Miré a Ilán, mis ojos brillando con emoción. No es que no lo hubiera pensado, pero todavía no había concretado la idea. Era un trabajo de una envergadura que no me sentía capaz de hacer sola, pero con el apoyo de Ilán, las perspectivas cambiaban enormemente.
—Eso sería maravilloso, amor —dije con voz suave, casi sin poder hablar por la emoción—. Creo que estás leyendo mi pensamiento.
Me giré hacia Amelie, que negó con la cabeza, dando a entender que ella no me había mencionado nada.
—¿