ILÁN:
Tras una alegre conversación y un recorrido por los jardines interiores y exteriores de la que fuera la última morada de los difuntos padres de Ivory Cloe, meticulosamente restaurados por el hábil jardinero Armando, nos dirigimos al cementerio. Ivory anhelaba presentar a sus padres al amor de su vida, a mí, ahora su esposo. En una situación similar se encontraban Amelia y Stefanos, quienes también habían formado una pareja y deseaban compartir su felicidad con quienes consideraban sus segundos padres.
—Ivory, adelántense ustedes —sugirió Amelia, entrelazando sus dedos con los de Stefanos—. A los tíos les encantará verte tan dichosa.Ivory asintió en silencio, aferrando con una mano el exquisito ramo de flores que Armando había preparado de su propio jardín, mientras con la otra sostenía firmemente la mía. Me había vest