19. IVORY EN LA CÁRCEL
Desde el pequeño y gélido confinamiento de mi celda en la prisión para mujeres criminales, escrutaba mi entorno con cautela. No podía entender cómo mi suegra, Amaya, había logrado maniobrar para enviarme a este lugar, con la esperanza de que nunca saliera. Aún así, no era el momento de cuestionarlo. Observaba cómo las demás reclusas me miraban con recelo y sabía que tenía que agudizar mi astucia si quer&