11. DECISIÓN TOMADA
La empatía que sentía por Ilán se intensificó al comprender la magnitud de su lucha diaria. Me había comprometido a casarme con él solo para no ser derrotada y expulsada de la iglesia sin tomar en cuenta su situación. Había sido egoísta al exponerlo a todo esto por mi orgullo. A partir de ese momento, supe que jamás lo abandonaría, sin importar lo que sucediera, si él estaba decidido a hacer lo mismo.
—Perdón, Ilán, no debí hacerte esto. Tú necesitas cuidados especiales y yo… yo…, en mi tonta