Terminamos de comer y de tomar el café marchandonos de aquel restaurante, volviendo a subir al vehículo, Martino ya sin preguntarme nada me llevó a su empresa, ya que tenía según él, una reunión urgente con unos hombres muy importantes de su empresa. Dejó el vehículo en el parking, subiendo los dos a uno de los ascensores, para ir a la planta donde tenía su despacho. Salimos los dos dirigiéndose Martino a su secretaria, quedando yo un poco rezagada,
— Ven Alex, entra en el despacho conmigo — m