Nada más marcharse Giovani del despacho y cerrar la puerta, Fabricio se levantó de su sillón y se acercó hasta donde yo estaba
— Entonces ¿te presento al cabrón que no se deja manipular por mi? — me preguntó
— Vamos y presentamelo, intentaré convencerlo, pero si no lo consigo, no me lo vaya a tomar en cuenta, ya que yo haré todo lo posible por que se asocie con ustedes — le dije
— De acuerdo, entonces acompáñame — me dijo, acercandonos los dos a la puerta, abriendola el para marcharnos de su