Rainier empezaba a perder la paciencia.
Desde que habían llegado a la mansión de los Le Roy el día anterior, apenas había conseguido ver a Madeleine. La había acompañado hasta la propiedad junto con el equipo de seguridad y la había visto entrar hecha una furia, dirigirse al despacho de Romain y encerrarse allí para enfrentarse a su hermano. Después de aquella discusión, Madeleine había salido visiblemente alterada, había subido al segundo piso y se había encerrado en su habitación sin volver