Él acaricia suavemente su mejilla y ella se inclina hacia el toque. Me escondo detrás de una pared con la esperanza de que no me vean.
—Me tengo que ir ahora Anna —le dice en voz baja.
No es necesario que te vayas. Por favor quédate aquí, podrías lastimarte.
No lo haré. Prometo volver contigo sano y salvo —la tranquiliz