Mundo de ficçãoIniciar sessãoLlegaron a la mansión pasadas las once de la noche con el silencio de dos personas que han gastado todas sus palabras en otra parte.
Alma entró primero porque Gael le sostuvo la puerta, y ese gesto pequeño, tan innecesariamente cortés para alguien que llevaba horas tratándola como una extensión operativa de sí mismo, le resultó más desconcertante que cualquier cosa que hubiera descubierto en las últimas horas. Se qui







