Mundo de ficçãoIniciar sessãoCuando la puerta se cerró detrás de Sol y Luka y la casa volvió a quedarse sólo con sus respiraciones, Kira y Julian se miraron como si acabaran de regresar de un viaje larguísimo. No traían maletas, pero venían cargados: de un nombre posible, de un latido que aún vibraba en los oídos, de una certeza que se decía bajito—es un niño—y les golpeaba el pecho con una ale







