Abrí los ojos lentamente, y el dolor punzante en mi cabeza me hizo quejarme en voz baja. Mi visión estaba borrosa, pero, con esfuerzo, comencé a distinguir sombras y movimientos. Me di cuenta de que estaba siendo transportada sobre los hombros de alguien, sin tener idea de adónde me llevaban.
Me moví ligeramente, intentando captar la atención del hombre que me cargaba, pero él siguió su marcha como si nada. Cerré los ojos, tratando de calmarme. Debía pensar en un plan para salir de esta situaci