Tres meses han transcurrido, los días pasaron volando. Mi vida ha cambiado significativamente; he dejado de lado aquellos malos pensamientos, aunque admito que en ocasiones me sumo en oscuridad. Pero luego recuerdo que Eirik y mi hijo me necesitan, y vuelvo con más fuerza, decidida a luchar por ellos.
Algunos cuentan que Ivar regresó a Inglaterra, lo que trajo tranquilidad a aquellas personas que él, en el pasado, dañó. Aunque todo parece ir bien, no puedo estar tranquila del todo. El miedo de