El día de la boda llegó, y no era para nada como yo lo había imaginado. De pequeña, soñaba con casarme con un hermoso vestido blanco, con una cola enorme, en una iglesia repleta de flores, pero esto era… interesante.
El vestido blanco fue cambiado por uno de color azul intenso, el velo por una hermosa corona de flores, esa enorme cola con la cual soñé, por una capa de piel enorme. Mi cuello fue adornado por diferentes collares de oro y plata.
—Se ve hermosa—me dijo una de las chicas que me estab