Me tiré en la cama y miré al techo. Si salía corriendo, ellos me atraparían de inmediato, aunque si... Me levanté de la cama y corrí a la puerta. Después empecé a toser con brusquedad. La puerta se abrió de inmediato, dándome un buen golpe en la cara. Caí al suelo y empecé a llorar por el dolor que estaba sintiendo.
— ¿Estás bien? —me preguntó Eirik, visiblemente preocupado.
Levanté la vista de inmediato. Era Eirik quien estaba allí, parecía muy preocupado. Así que lloré más fuerte.
— Me duele m