Estaba sumida en una depresión horrible después de ver mi vida anterior; las memorias de ella junto a ese hombre no cesaban. Cada noche soñaba con él, con esos ojos azules que se volvían negros y me devoraban sin piedad. La veía a ella en un rincón llorando y culpándose por el monstruo que había creado. La anciana llamada Beth me acompañaba a todos lados y trataba de enseñarme algunas cosas que podrían ser de utilidad en caso de ser secuestrada por él, pero eso no me interesaba; yo solo quería