La puerta solar apenas se había cerrado tras ella cuando Darian se movió.
Sin preámbulos. Sin suaves círculos. Cruzó la distancia en tres zancadas, la agarró por el cuello —sin ahogarla, sino reclamando— y la empujó contra la pared más cercana con violencia controlada. Se quedó sin aliento. Sus palmas golpearon la fría piedra a ambos lados de su cabeza.
"Mírame."
Sus ojos se alzaron de golpe. Los suyos eran fuego negro.
"Leíste cartas que prueban que tu hermana fue asesinada. Lloraste de rodill