La llamada llegó sin ceremonias.
Ningún mensajero. Ninguna nota. Ninguna advertencia más allá del suave clic de la cerradura tras ella al cerrarse la puerta.
Callie estaba de pie en el centro de la habitación privada de Darian, la luz de las velas parpadeaba sobre las paredes de piedra que parecían inclinarse hacia adentro, estrechando el mundo hasta que no había nada más allá. El aire olía ligeramente a cera y hierro, y a algo más oscuro: recuerdo, tal vez, o intención.
"Aparta tus pensamiento