La llamada no llegó como una orden.
Eso por sí solo la inquietó.
Ningún guardia apareció en sus aposentos. Ninguna orden verbal resonó por el pasillo. En cambio, Callie encontró una pequeña tira de pergamino oscuro, cuidadosamente doblada sobre su uniforme doblado, al regresar de sus tareas matutinas.
Una línea. Escrita con la letra precisa de Darian.
Hoy serás vista.
Sus dedos temblaron al doblar la nota.
Vista.
La palabra se instaló en su pecho con una extraña mezcla de temor y anticipación.