Mundo ficciónIniciar sesiónNeferet y Amenhotep cayeron de rodillas ante la diosa Isis, no por obligación religiosa sino porque la presencia divina era tan abrumadora que sus piernas simplemente cedieron bajo el peso de la inmortalidad manifestada.
La diosa se alzaba ante ellos con una belleza que dolía contemplar directamente. Su rostro era perfecto más allá de cualquier descripción mortal, cada rasgo esculpido por manos que habían creado las estrellas mismas. Su cabello







