Mundo ficciónIniciar sesiónNeferet se negó a aceptar que salvar Egipto requería sacrificar a su esposo, y pasó tres días sin dormir buscando una alternativa que sabía no existía.
Los pergaminos se acumulaban en montañas desordenadas sobre la mesa de madera agrietada en su tienda de campaña. Textos antiguos sobre rituales de sangre, tratados sobre magia divina, manuscritos deteriorados que describían hechizos de protección. Cada palabra que leía confirmaba lo que ya sabía pero se negaba a aceptar: no había escape. La magia de Set era absoluta, inflexible como la piedra del desierto.
—Mi señora, debe descansar —murmuró Satiah al amanecer del tercer día, depositando una bandeja con fruta y pan que sabía permanecería intacta.
—Tiene que haber algo —respondió Neferet sin levantar la vista del pergamino que estudiaba por quinta vez. Las let







