Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl séptimo día, la fiebre cedió.
No fue un acontecimiento dramático —no hubo un momento preciso en que el cuerpo de Amenhotep dejara de arder y el mundo volviera a su orden habitual. Fue, más bien, un proceso lento y casi imperceptible, como la retirada de una marea que nadie observa porque sucede de noche: primero el sudor se volvió menos frío, luego la respiración encontró un ritmo que no era el de un hombre persegu







