Gobernar bajo vigilancia no se siente como una amenaza constante.
Se siente como una respiración contenida que no es tuya.
Las escuelas comenzaron antes del amanecer.
No como monumentos.
Como estructuras simples en las zonas donde habían aparecido los sellos negros. Donde el Verdugo había marcado permiso, ahora se levantaban pizarras, bancos de madera, mapas y libros.
Noctara observaba una de ellas desde la sombra, brazos cruzados.
—Jamás pensé que proteger un reino implicaría vigilar clases de