Los vientos del río soplaban suavemente en el puerto fluvial, acariciando el rostro de la reina Phoenix mientras caminaba hacia la galera que la llevaría a Rivermoor. Las banderas del reino ondeaban arriba, sus estandartes adornando la rampa que conducía a la embarcación, creando una visión majestuosa. Los guardias estaban alineados a ambos lados, con sus armaduras brillando bajo la luz de la mañana, ofreciendo una recepción digna de la realeza.
Detrás de Phoenix, sus damas de compañía - Gene