Phoenix estaba sentada en la esquina de su cuarto, absorta en la lectura del antiguo cuaderno de su madre. La suave luz de las velas proyectaba sombras danzantes en las paredes de piedra mientras sus ojos recorrían las páginas, desentrañando secretos que nunca imaginó encontrar. El contenido de ese cuaderno era poderoso, misterioso, y Phoenix apenas se dio cuenta cuando la noche comenzó a envolver el cielo afuera. Una luna creciente brillaba a través de las ventanas altas, iluminando el cuarto