La mujer se volvió, sorprendida, pero pronto sus ojos mostraron que no reconocía a Phoenix.
"¿Puedo ayudar, majestad?"
Phoenix intentó ocultar la decepción.
"Lo siento, pensé que eras otra persona."
La mujer sonrió amablemente y volvió a mirar por la ventana. Naomi puso la mano en el hombro de Phoenix, ofreciendo consuelo.
"Sigamos buscando," dijo Naomi.
Phoenix asintió, sintiendo un peso en el corazón.
"Sí, sigamos."
Abandonaron la habitación y continuaron su búsqueda por el castillo. A cad