Elara fue arrastrada por los hombres de Ulrich, su mente aún llena de las horribles imágenes de su familia siendo brutalmente asesinada. El dolor en su corazón solo aumentaba mientras era llevada de vuelta al campamento enemigo, donde su destino parecía aún más sombrío.
Al llegar al campamento, Turin miró a Elara con una sonrisa cruel.
"Disfruten la noche con el premio de esta noche, la hija del Duque," ordenó, empujando a Elara hacia los hombres ávidos.
Elara fue arrojada de un hombre a otro,