Phoenix estaba sentada a la mesa, saboreando cada bocado de su desayuno con una calma deliberada que parecía desafiar al propio tiempo. Ulrich estaba a su lado, observándola con creciente impaciencia. Sus dedos tamborileaban en la mesa y su mirada fija parecía perforar a Phoenix. Finalmente, incapaz de contener su frustración, Ulrich rompió el silencio.
"¿Puedes comer más rápido?", preguntó él, su voz cargada de irritación.
Phoenix no levantó la vista inmediatamente. En vez de eso, tomó el tarr